negativo

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sábado, diciembre 22, 2007

Me mudé

Me mudé.
El Sr. [darksonic] ha muerto. No pregunten más por él. Lo importante es que su muerte es producto de una transformación interna dentro de la persona que está detrás de ese pseudónimo. Y esa es una transformación de mejora, positiva.
Podría explicar clara y ampliamente en qué radica ese cambio. Pero no lo veo necesario. Diré, solamente que la oscuridad no es más de mi interés, si es que en algún momento lo fue. Y busco luz y vida. Estabilidad. Ultravioleta y no infrarrojo. Y eso es algo no nuevo, pero el prefijo "dark" en [darksonic] me ataba a ella de alguna forma. Y no basta con ser, también hay que parecer.
Si quieren seguir leyéndome, visiten la eternidad es el instante.


miércoles, diciembre 05, 2007

Sobre abandonar el barco

Carajo. Pensé que ya había abandonado este barco. Pero siento que debo seguir esperando. ¿Hasta cuándo? ¿Quizás hasta que Timonela decida buscar a su único pasajero? ¿Hasta que se sincere consigo misma y se deje de huevadas? Porque ahora que lo veo, su primer sinceramiento no fue tan completo que digamos, aunque fue un inicio. Porque ella no quería aceptar lo que le -nos- pasaba y pensé que con lo que había sucedido entre ella y yo ya lo había aceptado del todo. Y me salió con una serie de huevadas -pantalla no más-. Pero me doy cuenta de que lo que pasa es que no, no termina de aceptarlo. Y me doy cuenta de que ¡está tan cagada como yo! Que le da vueltas a todo en su cabeza -¡como yo!-, lo cual me da risa, por cierto. Bastante. De alguna forma -retorcida- reconforta.
Pero claro, ¿y si es solo mi cabeza?
Estrés. Estrés. Estrés.

lunes, diciembre 03, 2007

Noviembre

Luego de un octubre vertiginoso vino un mes divertido y apacible. Pero al mismo tiempo muy intenso. Como que las cosas han cambiado en mi vida. Aprendí -al fin- a no estresarme por cosas que escapen a mi control, a vivir más tranquilamente. Aunque al final de octubre como que algo que parte de mi deseaba se concretó, pero solo hasta cierto punto. Y ese punto tan leve de concreción -algo aparentemente superficial de por medio- es el que me ha empezado a angustiar y a angustiar.
Y no sé si seguir este rumbo que, como cualquiera, no sé hacia donde me podría llevar, pero que va siendo doloroso, casi desde el inicio.
Me pregunto si debo aceptar estos términos que de alguna manera me son dados, quizás sea lo que yo buscaba y que me llevaría a crecer en ciertos aspectos en los que necesito crecer pero son mis yoes los que se resisten a algo en términos tan "libres".
No sé. Y temo, temo un camino de dolor. Sobre todo cuando hay tanto en juego, como en este caso. Demasiado temo y demasiado en juego.
Solo me queda por ahora dejar pasar los días y ver cómo se desarrolla todo.

jueves, noviembre 22, 2007

Sís

Mi amiga Ana me mandó un correo pidiendo cinco "sís" -"alguna meta, actitud, respuesta con ejecución a mediano plazo", según sus propias palabras-. Y esto es lo que salió:

Sí a seguir creciendo espiritualmente cada día como lo vengo haciendo desde hace varios meses.
Sí a seguir disfrutando de la vida como lo vengo haciendo últimamente -me ha costado más de un año llegar a eso, ¡eh!-.
Sí a seguir evitando estresarme por cosas cuyo control escapa de mis manos.
Sí a esforzarme, a ser constante, perseverante y actuar con esmero, frente a la vida y especialmente en relación a mi carrera, que al fin comenzaré.
Sí a encontrar gente que no ande mal de la cabeza -léase esquisos, bipolares, psicóticos, etc.-. y a seguir intentando cultivar relaciones no enfermizas.

Ya van cinco, pero añadí un par más:

Sí al antisuperficialismo en las relaciones humanas. Léase: sí a la construcción de relaciones humanas sinceras, profundas y directas (honestas).
Sí a que mis proyectos musicales crezcan de verdad y pueda presentarme en público, al fin.


Sí.

jueves, agosto 09, 2007

Comprender, aceptar, perdonar

Hace varios días, durante varios días, he sentido la necesidad de cerrar este blog, no sé si por terminar al fin una etapa o por el hecho de que no quiero que me lean aquellos que me conocen y no les cuento mis cosas, aquellos que por lo mismo que no se las cuento, no quiero que se enteren. Con el resto no hay problema, por supuesto (aquellos que me conocen y les cuento mis cosas, y aquellos que no conozco y se enteran de mis cosas). Yo creo que es un poco de todo; también es que voy cerrando una etapa y he hecho mas de una cosa, simbólica quizás, al respecto.
En este preciso instante lo que me lleva a escribir estas líneas no es la sensación de querer cerrar este blog. Y no sé qué es tampoco. Parece tedio, aunque no lo sea. Estoy inconforme con algunas cosas que no debo contar porque son delicadas (again, conocidos leyéndome y enterándose de cosas que no quiero que se enteren) y me las callo, como tantas veces hago, al final el sufrimiento se hace en silencio o la procesión se lleva por dentro, como dicen. Aunque a veces no pueda más, simplemente. Y explote.
Diré que voy entendiendo muchas cosas. Cosas que probablemente no sean ni conscientes para aquella persona implicada, quizás si las escuchara diría que estoy totalmente equivocado, pero eso está dentro de ella, aunque no lo sepa. Pero lo que aún no logro es aceptar, comprender y perdonar. Y aun hay rabia ahí, bastante, inconformismo y, again, cosas que escapan a mi comprensión. Pero como alguien me dijo hace ya varios meses, yo no soy el único que sufre de los dos y todo lo que ha pasado/viene pasando, también ha sido/viene siendo difícil para ella. Por ende, por más que no comparta su forma de lidiar con todo esto, debo respetar su autoprotección. También me dijeron que la trate como trato a cualquiera. Y eso en mi significa que debo ser tolerante, que cada uno tiene sus razones para actuar y que cada quien maneja su vida como quiere y nadie tiene derecho a meterse en la vida de los demás más allá de los límites naturales de una amistad, por ejemplo. Pero no puedo actuar como si ella fuera cualquier otra persona -o me cuesta demasiado-, precisamente porque no lo es. Curiosa cosa que es la indiferencia. En este caso seria "indiferencia aparente". Lo que esconden las apariencias. Pero puedo equivocarme. Como digo últimamente, al final yo no sé nada, no soy más que un lego.
Comprender, aceptar, perdonar. Tarea en extremo difícil.

sábado, junio 30, 2007

Y que fluya todo..

Detrás de todas esas nubes que suelen cubrir esta (nuestra) ciudad ahora debe estar brillando la Luna llena. Hace una semana que ya es invierno.
Hace unas semanas (junio es una mierda) tuve un buen susto con un ataque de angustia bien intenso y un incipiente ataque de ansiedad en simultáneo. Me asusté tanto que recordé mi estado de ánimo de hace un año y me dije, “o sea que viene lo peor: los deseos suicidas”. Quizás fue exagerado comparar lo que sentí en ese momento con cómo me sentía en junio del año pasado, pero hacía tanto que no me sentía así que inmediatamente aquellos días infernales vinieron a mi mente, como si la última vez que me hubiera sentido así hubiera sido por aquella época. Es que hacía tanto que ya ni recordaba.

Si bien es cierto no me siento de maravilla, tampoco me siento tan cagado, ni creo haber empeorado, tampoco. Pero ya junio acaba hoy y nada ha cambiado sustancialmente en referencia a las expectativas que tenia para este año. La primera mitad del año está por finalizar (acabo de advertir que se me pasó el Día Fuera del Tiempo 2007 -25 de junio, según el calendario gregoriano-, ¡Joder!). Se acaba mi año sabático pronto. Ya viene ella pronto.
Quisiera que ese “espero” del post anterior se hubiera hecho efectivo, pero no ha sido así. Aún me debe ella algo, aunque parece que ya lo ha olvidado.

En un segundo todo puede cambiar. Y yo tengo miedo, hay cosas que pasan dentro y que no entiendo. Y que tampoco explicaré ahora. Quizás luego, si siguen estando esas cuestiones dentro, jodiendo, por algún tiempo.

Y ya viene el cinco de julio. Y yo tengo miedo de hablar ahora, de decir qué pasa dentro. Aunque no sepa nada de forma certera, aunque no entienda nada o algunas cosas, aunque mucho se mezcle acá dentro. Solo dejaré que pasen los días.. y que fluya todo..

jueves, mayo 24, 2007

Y ya (Espero)

Basta de callarme esto. Es increíble la cantidad de cosas por las que he pasado todas estas últimas semanas, emocionalmente hablando. Recuerdo que hubo un punto en el que quería escribir sobre la frustración de no poder contar un par de historias que necesitaba contar por mantener en secreto algunas cosas, frente a esas personas directamente involucradas y en suma a quienes estuvieran ligados a ellas. Pero al final, ya ven, no lo hice. Y, ahora, qué más da.
No me siento nada bien. Han sido días bastante extraños en verdad. Con un cambio de rutina bastante claro. Pero eso no interesa. Interesan mis procesos emocionales, los vividos desde que supe que venía, todo lo que experimenté interiormente hasta el jueves pasado en que de alguna forma las cosas se tranquilizaron. Al menos esa verdad dejó de ser solo mía para pasar a ser parte de ella también.
Durante meses me he dedicado a sobreponerme a su partida y al fin lo iba consiguiendo más o menos bien –o al menos eso sentía y creía-, cuando ya finalizaba abril y las circunstancias eran mas o menos distintas. Pero alguien me dio esa noticia aquella noche de sábado, en la entrada de mi casa. Y a partir de ahí todo fue distinto; fue como si todo a mi alrededor desapareciera y solo era mi yo experimentando una serie de ideas, pensamientos, sensaciones, sentimientos, recuerdos, visiones, cargado de un frenesí adrenalínico y en suma del pánico que se apoderaba de mí vertiginosamente.
Me di cuenta de tantas cosas. Demasiadas. No iba “más o menos bien”. Solo pensaba que era así, pero no y la sola idea de su visita me daba pánico absoluto. Poco a poco la sensación fue disminuyendo con los días, pero el miedo continuaba ahí. Y no se diluía. Al final lo que pude entender de mi y descubrir es que aun no había superado las cosas del todo –faltaba un buen trecho- y, en cierta manera, llevaba cosas dentro que me ataban a ella aun. Pero eso último como que no lo tenía claro y así estuve por varias semanas hasta la pasada en que de alguna forma las cosas cambiaron de rumbo.
Alguien me dijo que por sanidad debía decirle todo lo que llevaba dentro. A mí esa idea nunca se me había cruzado por la mente siquiera y me pareció bastante buena, ya que siempre he creído en la apertura y la honestidad, aunque siempre me costó al tratarse de mis sentimientos.
Si de alguna forma me sentí en todos esos días fue como un gran tonto. Por pensar tantas cosas de ella, por sentir tantas cosas de nosotros dos. Pero entendí que son mis sentimientos y por tanto no pueden ser tontos. Que aunque no los quiera dentro, son míos y no puedo pensar que son tontos.

Esas cosas me llevaron a decirle todo a ella. Todo lo que me había guardado estos meses, las razones por las que hice cosas que hice y nunca se las dije, los sentimientos y pensamientos supuestamente tontos, mi pánico y todo lo que entendí de mí luego de haber recibido la noticia de su visita.
Dediqué varias horas del jueves a redactar la carta que por la noche le mandé en la que le decía todo aquello de manera bastante detallada, con el fin de botar aquellas cosas que tenía dentro, una tentativa más por desatarme, pero con el miedo de alejarla aun más –la extraña paradoja de todo esto.
No fue si no hasta el sábado por la noche que pude leer su respuesta. Leí y leí líneas y líneas, pero no sabía cómo reaccionar ante lo que iba leyendo, no sabía qué decir y ella tampoco. Lo cierto es que no me gustaba nada lo que leía y aunque le decía a ella que es lo que es, que no es ni bueno ni malo, lo que leía no me gustaba. Hubo algo de lo que me dijo que me dolió, pero de todos modos no dejaba de tener razón.
No me sentía nada bien. Nada bien. Yo tenía pensado ir al María Reiche a distraerme y meditar. Pero tenía un compromiso con el que cumplir aunque no tuviera ganas de cumplirlo. Sin embargo, la noche se desarrolló de manera bastante fuera de lo común y bastante fortuita, además. Una amiga (a quien no veía desde enero) en el msn me decía que quería salir y la pm, y yo con el compromiso ese. Entonces le dije que me acompañara al MR y de ahí fuéramos a lo del compromiso. La fui a recoger a su casa y nos pegamos una buena lata por toda la avenida Del Ejército hasta la altura del parque María Reiche, que bordeamos, y seguimos por el malecón hasta Pardo, donde entramos, rumbo al Oso Bar, donde no iba desde hacía más de un año, me parece.
Al final, tomé algo de chela (un vaso en total fácil), bailé algunas canciones, salté y grité al ritmo de Killing in the name y pogueé con Smells like teen spirit, sintiendo que convertía parte de mi tristeza en rabia y la expulsaba cual vómito. Fue una extraña noche, ligeramente catártica.
Hoy quisiera hablar con ella una vez más. Hacerle una pregunta acerca de aquellas cosas que me dijo aquella noche y ya. Sí, y ya. Ahora, luego de tanto, me siento como antes de saber que venía pero sabiéndolo. Bastante extraño, en verdad. Pero sé que tengo todo para salir de esto -al fin-, solo quisiera preguntar eso para tener en claro algunas cosas y ya. Sí, y ya.